El 21 de febrero de este año marcó una ruptura con el programa de esta tradicional salida motera. La habitual comida en el Poblado Colina fue sustituida por una improvisada, consensuada y novedosa en Isla Mayor. Ni las máquinas ni los maquinistas opusieron la más mínima resistencia al cambio, a pesar del aumento del kilometraje. Y el resultado mereció la pena.