El día 26 de enero amaneció apuntando hacia un día pleno de sol y de luz. Así, desde las nueve y media de la mañana en que el grupo de participantes en la salida a la Cartuja de Cazalla de la Sierra nos concentramos en el puente de El Alamillo hasta que, por la tarde, finalizada la excursión, todos llegamos a nuestras casas, la luz nos acompañó.
Luz del cielo, de los campos verdes, de la dehesa, de las montañas de la sierra y de la Cartuja.
Más de veinte vehículos, desde un muy veterano Ford A hasta un Ford Capri del último tercio del siglo pasado, pasando por un clásico deportivo Triumph TR 4, con un total de 50 participantes, compusieron el grupo que protagonizó la excursión.

Tras la oportuna parada en La Estación, llegando a Cantillana, donde el grupo cargó energías para hacer el recorrido, sin ningún contratiempo destacable, pasando por El Pedroso, llegamos a la Cartuja de Cazalla donde Mª del Carmen Ladrón de Guevara, nuestra atentísima anfitriona, nos estaba esperando para ilustrarnos y acompañarnos en nuestro recorrido por el monumento y su historia. La historia de una mujer y unas piedras que durante 25 años han vivido unidos, entregándose mutuamente y produciendo el mágico resultado de un lugar que ha pasado de ser un corral abandonado, habitado por animales agobiados de parásitos, a convertirse en un lugar de descanso para personas sensibles, rodeado de arte cultura y naturaleza que ofrece a sus visitantes la compañía de unas piedras orgullosas que van recuperado el esplendor que tuvieron durante siglos pasados.

Tras el almuerzo con el que fuimos obsequiados por Mª del Carmen, que tuvo su plato fuerte en unas sabrosas migas serranas acompañadas de sardinas asadas, todo ello al estilo de Cazalla de la Sierra, pudimos seguir el paseo por los rincones de la Cartuja, siempre acompañados por la "priora laica" de este lugar hasta que, cuando la luz comenzó a perder intensidad, los vehículos, guiados por sus conductores, emprendieron el regreso a sus puntos de origen con el grato recuerdo de haber pasado un magnífico día, lleno de luz, en un lugar incomparable.
