Y también esta vez nos pilló la lluvia. Parece ser que el agua se va convirtiendo en algo consustancial a esta salida pues, con la excepción del año pasado, nuestros clásicos ponen a prueba su resistencia ante la humedad. Por dentro y por fuera, naturalmente.
Cierto que tras la visita al Museo del Vino y a la Bodega Catedral, en Bodegas Barbadillo, el tiempo mejoró, lució el sol, y pudimos disfrutar a fondo de la salida.

En las Bodegas Barbadillo fuimos atendidos por Ignacio, el hombre que más sabe de manzanilla del mundo, que con su amabilidad y simpatía nos explicó los detalles de la producción de este magnífico vino propio de Sanlúcar de Barrameda. También estuvo con nosotros Rosario Pérez-Barbadillo con quien charlamos mientras tomábamos una copa con la que fuimos obsequiados por la Bodega.
El almuerzo en Bajo de Guía, en El Poma, como todos los años: superior. Exquisitos productos del lugar entre los que destacar los tradicionales langostinos y el plato estrella, el arroz, que fue homenajeado por los comensales en forma de repetidos bises.
En resumen, un magnífico día en un magnífico lugar. Hasta el año que viene.
