Este cuarto paseo por Sanlúcar romió con dos tradiciones asociadas a esta salida anual: por primera vez no hubo lluvia por el camino y, también, por primera vez, llegamos al restaurante El Poma, para almorzar, a las cuatro de la tarde.
Y es que la visita previa a la bodega de Gonzalez Byass, en Jerez de la Frontera, supuso un entretenimiento añadido a la salida que llevó su tiempo. Recorrido por las instalaciones, reconocimiento de firmas de personajes célebres en las botas, entre las que no podían faltar las de algunos de los mejores corredores del mundo de la Fórmula 1, espectáculo de los ratones embriagados y degustación de los productos de la casa.
Todo esto protagonizado por un nutrido grupo de aficionados que exhibieron sus joyas mecánicas en la salida. Dos fueron las principales novedades entre los vehículos participantes: un Mercedes 450 SL y un espectacular, Mercedes también, 190 SL plateado.
Salvo el pequeño percance sufrido por el Renault Floride, participante al que no respondió una biela como se esperaba de ella, que le obligó a volver a casa subido en la grúa, todo lo demás transcurrió a la perfección, resultando una jornada espléndida en todos los sentidos.